Sin dejar de lado la crudeza característica de su disco debut homónimo de 1989, Mudhoney se aventuraría en una suerte de consolidación de su sonido, expandiéndolo un poco más allá de su zona de confort. Las guitarras distorsionadas, el sarcasmo lírico y el estilo directo persistiría, abriendo paso hacia otro tipo de dinámicas que a la larga harían de ‘Every Good Boy Deserves Fudge‘ (1991) la más consistente de sus obras.
Como no podía ser de otra manera, aquel año clave para el estrellato del grunge guardaría un espacio estelar para el proyecto proveniente de Seattle, compuesto en ese entonces por Mark Arm, Dan Peters, Steve Turner y Matt Lukin. Un cuarteto que compactaría las cualidades de un género que ayudaron a crear unos años atrás, forjando su espíritu de algo menos «existencial» a diferencia de sus contemporáneos, en pos de abrazar el absurdo y la irreverencia.
De este modo, la esencia de Mudhoney cobraría una renovada relevancia al adoptar influencias propias del garage rock, al mismo tiempo que dejos psicodélicos y sureños dotarían a ‘Every Good Boy Deserves Fudge‘ de mayor versatilidad. Sin perder la simpleza, claro esta, o el sentido por lo ganchero, tal como sucede con piezas como «Let It Slide» o «Good Enough».
Otros aportes relevantes en el tracklist como «Pokin’ Around», «Thorn», «Who You Drivin’ Now?» o «Broken Hands» aportan al camino que la banda va construyendo con personalidad y relevancia. Música rock sin tanto rodeo, que sin embargo posee todo para constatar lo bueno que son componiendo canciones.
Mudhoney se presentará en Teatro Coliseo el 28 de marzo. Entradas por PuntoTicket.
