Escrito por Renata Velásquez Romo
Oklou comienza su carrera musical en 2014, cultivando a través de varios proyectos un sonido que persiste fiel ya 11 años después de su debut como artista. Su primer EP (bajo el nombre Loumar) nos muestra el aún no explotado potencial que se desparrama como jugo y llega a nuevas alturas en su más reciente proyecto, trabajando con productores como A.G. Cook y Casey MQ, el último siendo un colaborador de la francesa desde hace ya años.
Continuando la línea de su mixtape “galore”, Oklou rompe en la escena alternativa como una nueva y cegadora luz con su primer disco de estudio ‘Choke Enough‘, cautivando tanto a la crítica como a un ancho sector de la comunidad chronically online. Remixes para Caroline Polachek y Dua Lipa, un colectivo junto a Shygirl y un videojuego llamado Zone W/O People – con soundtrack a cargo de ella y Krampf – han formado a Marylou Mayniel en la artista que es hoy, donde da nueva forma al R&B y pop electrónico, con un sonido tan nostálgico de los 2010’ que llega a ser futurístico. Frutiger Aero en tonos azulinos que lleva la francesa a un nicho creciente donde ha podido colaborar con artistas como Bladee y underscore en su más reciente proyecto.
La figura de Oklou es misteriosa: está actualmente en tour, cantando en vivo embarazada, juntándose con artistas como Sega Bottega y Eartheater en Londres y causando frenesí en X (Ex Twitter). Pero este misterio se transporta a su propio sonido.
Futuro y nostalgia
‘Choke Enough’ es cohesivo: construye ambientes distantes con beats similares a los que se escuchaban en canciones como «Rather Be» de Clean Bandit pero bajo severa sedación. Una voz suave que llega a veces a perderse en la misma instrumentación, mezclándose y creando el especial, aireado y a veces metálico sonido de Oklou. «Chrysalis», el primer sencillo de su carrera musical, sigue esta misma línea.
«Endless» nos introduce al mundo de Oklou, difuso y lejano, como un susurro o un secreto casi mágico a veces que florece en la repetición, la que también vemos en canciones como ict, que llevan a su máxima expresión gracias a la reiteración de frases con beats cambiantes.
Con flautas nos recibe «Thank You For Recording», una canción futurista y casi medieval al mismo tiempo. Desastres enmarcan el segundo track de ‘Choke Enough‘ y una inocente voz agradece que estos estén grabados, repitiendo “thank you for recording” como un mantra para mantener la sanidad tras vivir estas tragedias.
ADN experimental
«Family and Friends» cementa inspiraciones como Imogen Heap en la obra de la francesa. Hay algo experimental de los 2000 en la música de Oklou, con acentos peculiares y xilófonos que hacen sentido con un retro futurismo específico a esa época. En este mismo track hace referencia a “God’s Chariot”, uno de los sencillos de su mixtape ‘Galore‘ , cuestionando la vida misma y si está bien quedarse simplemente en la cama.
«Choke Enough» y «Take Me By The Hand» tocan una arista que choca con lo que hace drain gang, siendo que uno de estos tracks tiene como feature a Bladee, ínfimo miembro de este colectivo. Con campanas y destellos el tema titular encapsula una energía distinta al resto de las canciones del álbum sin salir de la línea que lo define, solo embelleciéndolo con detalles que la colaboración de artista como el anteriormente mencionado y A.G. Cook pueden traer a la música de la Marylou.
«Plague Dogs» sigue estas inspiraciones, con una performance vocal que mezcla lo sintético con un estilo similar al de Caroline Polachek, que, junto a la grandiosa y tensionante instrumentación distinguen a «Plague Dogs» como un track especial dentro del primer disco de Oklou.
Intriga que solo crece
Vemos elementos del europop en canciones como «Harvest Sky», con beats pegajosos y fáciles de querer, acompañados de las voces de Oklou y underscores y el violín, están hechos para escucharse en un espacio cerrado con humo de cigarro que intoxica y libera.
Oklou trata la maternidad en «Blade Bird», siendo ella la jaula de un pájaro, busca encontrar una forma de lidiar con tener un hijo cuando esto inevitablemente terminará hiriéndola. Todo esto acompañado de guitarra acústica, que difiere fuertemente del fantástico ambiente que escuchamos en todos los tracks anteriores. Cierra a la grande con inteligentes metáforas y cuestionamientos que poco a poco empezamos a escuchar de artistas femeninas sobre la maternidad.
En 13 tracks Oklou cuenta una historia redonda, generando una intriga que solo crece y deja con ganas de ver qué más tiene para ofrecer la francesa de treinta y un años.
