Live Reviews

Joaquín Sabina en Chile: A merced de la leyenda

Escrito por Jocsán Sánchez

Foto por María José Muñoz

50 años de carrera traducen a la perfección la importancia de un artista como Joaquín Sabina, quien ha dedicado gran parte de su vida a la escritura tanto de poemas como de canciones. Estas últimas son parte trascendental de una vida dedicada al arte, la que comienza a llegar a su fin.

Por ende, este último concierto realizado por el maestro español en Movistar Arena se tornó aún más especial, teniendo en cuenta el motivo tras el show. Una apuesta enmarcada en un tour final llamado ‘Hola y adiós’, que sobre todas las cosas sirvió como homenaje a su trayectoria.

Un cantante vitoreado

A sus 76 años, Joaquín Sabina hizo acto de presencia en un recinto repleto que lo esperaba con los brazos abiertos. Porque sí, la energía y vitalidad ya no es la misma, lo que se pudo comprobar en su voz gastada, aunque la sola presencia y sus inspiradoras líricas bastaron para hacer de este encuentro algo emotivo y memorable.

Entre gritos y devoción, se escucharon clásicos de toda la vida, bajo una instrumentación a ratos sorprendente. Fiel al corazón de un legado inagotable, los vitoreos del público funcionaron como espaldarazo frente al sensible y evocador letargo de sus composiciones.

El cantante estuvo sentado en gran parte del concierto, desde donde salían piezas históricas como suspiros de una última vez. «Lo niego todo», «Mentiras piadosas» o «19 noches y 500 días» sirvieron para conectar con la audiencia, y de paso, hacerle justicia a su importancia como autor.

Mientras que otras como «Donde habita el olvido», «Bulevar», o «Noches de boda/y nos dieron las 10» generaron un entusiasmo notorio, acorde al prestigios de tales temas.

Despedida a la grandeza

Una despedida con sabor agridulce, debido a lo que significa: el ocaso de su carrera. Al mismo tiempo, la grandeza mostrada no hizo más que reforzar su vínculo con Chile.

Joaquín Sabina ya no regresará, pero su música seguirá sonando por mucho tiempo más. Solo bastó despedirse con «Contigo» y «Princesa» para saberlo.

Jocsán Sánchez

Periodista cultural con un complejo de artista / Universidad Finis Terrae

También puede gustarte...