Entrevista por Rocío Villalón
Desde Ciudad de México y cada vez más cerca de su esperado show el 13 de abril en Blondie, Francisco Victoria se sincera sobre el proceso detrás de su último álbum, La Necesidad (2024). En esta conversación, nos comparte su visión sobre la introspección que marcó esta etapa de su carrera, cómo ha sido el viaje creativo que lo llevó a este punto y los cambios que ha experimentado en su música y en su vida. Además, nos adelanta algunas sorpresas para el futuro, revelando cómo su enfoque artístico sigue evolucionando y cómo los nuevos desafíos lo han llevado a explorar sonidos y dinámicas diferentes.
Hablando un poco de tu último álbum “La Necesidad” ¿Cómo ha sido la recepción de este?
La recepción de La Necesidad (2024) ha sido muy curiosa. Siento que me he alejado de algunos nichos en los que estaba antes y me he acercado a otros nuevos. Ha sido un álbum transicional, y siempre me parecen buenos estos desafíos. Pasar de algo bailable, casi electrónico, a algo tan crudo, rockero, guitarrero y orgánico ha sido interesante. Me gusta ver cómo la gente conecta con cosas que a mí me interesan profundamente y también notar que hay muchas personas dispuestas a aceptar cualquier cambio. Me motiva ver que uno puede empezar con un público y que ese público vaya cambiando contigo.
No sé si podría seguir haciendo la misma música con la que comencé, y probablemente la música que venga después de este disco sea distinta. Creo que seguirá una línea directa y no una ruptura total como la que hubo entre Herida (2022) y La Necesidad (2024). Pero ha sido una buena experiencia, y he recibido críticas muy positivas.
A mí deja de preocuparme la recepción porque hice el disco que quería hacer, y eso es invaluable. Es algo que converso con colegas: cuando uno es artista, debe blindar lo que está haciendo y hacerlo por las razones correctas. Cuando el álbum sale al mundo, ya es otra historia; en ese momento deja de ser de uno. Pero lo importante es que se hizo lo que se tenía que hacer.
¿Qué es lo que quieres transmitir con el álbum? ¿En qué te basaste y cómo nació la idea de hacer el álbum?
La semilla de todo fue cuando me vine a vivir a México. Me sentí súper pequeñito, solitario y perdido en una masa de personas gigante. Al llegar acá, me sentí insignificante, y eso me llevó a tomar decisiones en función de cómo me iba sintiendo. Cuando uno enfrenta cambios tan grandes, empieza a transformar cosas en su vida. En ese momento, donde me sentía como un grano de arena en una playa enorme, tomé la decisión de escuchar lo que realmente necesitaba.
Ese concepto de escuchar lo que uno necesita versus escuchar lo que uno desea me pareció interesante. Es una problemática que se puede diferenciar: el deseo por las cosas solo puede surgir si primero se han cumplido las necesidades. Necesitas comer, respirar, dormir y, una vez cubierto eso, puedes desear cosas. El concepto del álbum alude a todas esas necesidades reducidas al átomo más egoísta de cada aspecto. Es una exageración de hasta dónde llega la necesidad del ser humano y en qué punto comienza el deseo.
Al final este viaje fue autorreflexivo y una búsqueda de identidad.
Dicho esto quería preguntarte, ¿cuál es tu canción favorita del disco y por qué?
Qué difícil, estoy entre dos. Una es “Tú me quieres más”, la última canción del disco, que hice con Benja Walker. Tenemos una conexión muy bacán para componer juntos, y de ahí salió esta canción. Literal, el coro se parece mucho a una canción de Britney Spears, pero nunca nadie se va a dar cuenta. Me encanta porque es demasiado triste, nunca había escrito algo tan triste como esa canción, y se convirtió en mi favorita. La escucho, y eso es raro, porque por lo general no escucho mis discos después de hacerlos.
La otra es “Te quiero tanto” con AKIILA. Me encanta esa canción, siento que resume harto el disco. Se trata de fluir en las cosas y no tanto de tener un súper coro o una súper producción. Es más bien juntar tres elementos que me gustan: un concepto fuerte, invitar a una amiga y listo.
¿Hay alguna canción de la que tengas alguna historia en particular, algo que te haya dejado marcado?
Casi todo el álbum gira en torno a una relación en particular, explorada desde distintos aspectos. Hay una canción en especial, «Desaparece», que es una balada dedicada a una persona narcisista perversa y a mi separación. Es una canción media mala onda, y temas como ese han sido los que me han estado motivando a hacer un disco muy mala onda.
Puede que el ser mala onda llegue a empoderar un poco más…
Oye, ¿Y estás haciendo nueva música? ¿Nos podrías contar un poco más?
He estado saliendo más de mi casa, básicamente. Me estoy juntando con muchos amigos a componer en Chile, México y ahora voy a Argentina. Estoy probando nuevas maneras de llegar a resultados que, ojalá, impliquen viajar un montón y ver a mucha gente. En el disco anterior estaba demasiado encerrado e introspectivo, y ahora quiero sacar lo que sea que tenga, no importa cómo venga. Ojalá que me empujen otros amigos.
¿Y cuándo podremos ver algún adelanto de este disco, está terminado?
Ya está casi listo, le quiero dar tiempo, porque derrepente no lo saco.
¿Hay posibilidad de ver algo de este trabajo en tu show del 13 de abril?
No lo sé, lo voy a pensar jajaja.
Respecto a lo de los viajes, ¿el disco lo hiciste a la distancia, como las colaboraciones y composiciones?
La canción que hice con Benja Walker la hicimos en México, porque él también vive acá. Ya hay una que la hicimos a la distancia, porque yo estaba en Chile. A Malena Zavala la grabé aquí, cuando estaba viviendo acá. Y a la AKIILA la grabó Vicente Sanfuentes en Chile, un amigo productor, así que en ese caso sí fue a distancia.
Creo que uno ya se acostumbró, al asunto más telemático/distancia ¿no?
Totalmente, creo que la pandemia fue algo clave en la manera en la que trabajamos ahora.
Completamente, cambió todos los paradigmas y las posibilidades. Ahora no tengo que esperar a juntarme con alguien en persona para una reunión, porque para mí esto es cara a cara igual (reunión online), es una conversación y tiene el mismo peso.
Lo mismo con las grabaciones, eso abre puertas. Para el disco anterior grabé a gente de Corea y de Japón, se puede hacer y es muy fácil.
Y hablando un poco del show del 13, ¿qué podemos esperar de este y qué mensaje le darías a tus fanáticos que van a ir?
Pueden esperar un show con muchos momentos, mucho desarrollo y una experiencia en sí misma. Hace mucho que no toco en ese lugar, que es muy especial para mí, y queremos hacer algo medio personalizado para el espacio.
La última vez que tocamos en Blondie fue en pandemia, de hecho, en streaming, al medio de la pista. Un poco la idea es reflejar eso: cómo ocupar el espacio, la manera de vivir la Blondie y entregar un relato y una historia. En los festivales en los que hemos estado es distinto, porque todo es muy rápido, pero en estos shows me gusta que haya espacio para bajar, para algo un poco más acústico si se quiere, más de contemplación, de estar presente.
Eso me tiene muy emocionado, porque hace mucho tiempo que no podemos hacer un show tan extenso, con tantos momentos y tantas invitadas que vamos a anunciar. Será algo muy comunitario y en familia.
También vas a Lollapalooza, ¿Estás emocionado por eso?
Sí, además que voy a Lollapalooza Chile y Argentina, entonces es tocar, hacer prensa y después directo al avión para ir a Buenos Aires, probablemente no alcancemos a probar sonido.
Viviendo la vida rockstar.
Así es.
