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Live Reviews

Festival REC 2025 – Día 2: Una maldita locura

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Isidora Blanco y Nicolás Rosales

Más de 360.000 almas asistieron y disfrutaron del Festival REC 2025. Un golazo por donde se le mire, y es que lo sucedido durante el segundo día del certamen, el evento musical gratuito más grande de todo nuestro país, dejó una estela de grandes recuerdos alimentados por las memorias vividas de excelentes presentaciones –y para todos los gustos–.

A diferencia del sábado, esta vez nos tocó una jornada bastante calurosa y soleada. Sin embargo, no fue motivo en lo más mínimo para mermar los ánimos y el flujo de asistencia hacia el Parque Bicentenario y el Teatro Biobío. De hecho, tal era la conmoción a tempranas horas que, en el teatro, muchísimas personas quedaron fuera de la sala en la que se presentaría Cantando Aprendo a Hablar ya que se repletó al máximo con suma rapidez. Una lástima por las expresiones tristes de quienes no pudieron ingresar, pero al mismo tiempo, prueba fehaciente de la maldita locura que fue la segunda jornada del festival.

Lo sucedido en Vans Stage y Teatro Biobío

El Teatro Biobío en esta oportunidad fue la casa de experiencias musicales que pedían un ambiente mucho más íntimo y, porqué no, solemne. Tras el sumo éxito de Cantando Aprendo a Hablar con cientos de niñas y niños disfrutando junto a sus padres, la Banda Yámana desplegó un set de rock andino con alto contenido extraído directamente del folclor local. Acto seguido, los Contradicción optaron por subir los decibeles a manos de un hard rock con feroces riffs que provocaban a los asistentes a perder la mesura. Por su parte, Sebastián Orellana desplegó su maestría como músico que ha formado de grandes proyectos, siendo en otras palabras, una de las caras que ha impulsado un montón de grandes bandas, cosa que sus seguidores bien sabían, disfrutando a concho su set. Para cerrar la jornada en el recinto, el Trío Esmeralda trajo la cuota sentida de pasión y lágrimas con unos boleros bien intensos.

Por su parte, el Vans Stage una vez más fue casa de diversos proyectos que se hicieron notar con fuerza ante el punzante sol que yacía por sobre las cabezas de los asistentes. Desde el pop rock de Nunca Vas a Saber hasta los cortes rock con influencias del reggae de Pulso Gaiano, los primeros sets de la velada apostaron por la sorpresa, cosechando nuevos seguidores en el proceso –una de las tantas ventajas de un evento masivo y gratuito como el REC–. Después, llegó la fiesta total, y es que los sonidos urbanos de un Yuri conquistando y una Loyaltty desplegando uno de sus shows más ambiciosos de su carrera dejaron claro que el REC también es casa para el reggaetón, e incluso la electrónica, con los vibrantes DJ Sets que Catalina y Negro Pésimo desplegaron. Para cerrar el stage, nada mejor que otra Red Bull Batalla quienes se repitieron el plato tras la forzosa salida de Lucybell.

La diversidad prevalece bajo el Sol

El Entel Stage arrancó la velada a las 14:00 de la tarde con un heavy metal rico en arreglos que la audiencia apreció, propinando tracks como «Franklin Mandragora» que hacían gala de, entre distintas cosas, de la portentosa capacidad vocal de su vocalista. Acto seguido, la primera dama de la Yein Fonda, María Esther Zamora, trajo un repertorio rico en clásicos chilenos y latinoamericanos que hicieron cantar a los mayores e incluso a los jóvenes, brillando versiones de canciones como «Como te extraño mi amor» de Leo Dan. El contraste llegó con The Ganjas, quienes trajeron su rock psicodélico de fuertes cualidades desérticas y volátiles ante un numeroso grupo de forajidos que disfrutaron de piezas como «Let’s Go to the Beach» o «Sonic Redemption».

Distintas expresiones de prosa revolucionaria: Pegotes e Inti-Illimani Histórico

Himnos valiosos para la población chilena cayeron en seguida. Es que el punk rock sin frenos con 30 años de historia de Pegotes levantó uno de los mejores rostros de la Octava Región: una comunidad gigantesca que se desvivió en pogos que levantan una polvareda que no fue capaz de apagar las voces de miles que cantaban canciones como «No x hoy» o «Paisaje» de Franco Simone junto a Feliciano Saldías. Mucho menos con «Natalia», exigiendo respuestas por la desaparición de Julia Chuñil, o «A la mierda», que sonó con una fuerza catárquica tanto de parte de la banda como del público.

Con problemas de sonido resueltos rápidamente, Inti-Illimani Histórico trajo todo el peso de la nueva canción chilena, con grandes y chicos recitando en dicha y protesta como la flamante versión de «La exiliada del sur» de Violeta Parra, además de sus propias y coloridas composiciones como «El Mercado Testaccio» y «Samba Landó». La propia atmósfera se tornaba familiar con el peso histórico detrás de sus piezas, ante interpretaciones notables que nos regalaron un lindo cierre con «El pueblo unido jamás será vencido» –de Quilapayún–.

Por el pueblo y para el pueblo: Joe Vasconcellos y Como Asesinar a Felipes

Alguien que no es ajeno a encantar a las masas es Joe Vasconcellos, quien se apoderó del Santander Stage con sus coloridas y alegres canciones repletas de herencias latinoamericana. Desde el primer segundo, la gigantesca congregación del Parque Bicentenario coreaba y bailaba al ritmo de «Mágico» y «Las seis», generándose una fiesta inmediata para la fortuna del júbilo de la ciudad penquista. Canciones que forman parte del ADN nacional como su versión de «Hijo del sol luminoso» de Congreso fueron coreados con fuerza, como si de memoria muscular se tratase, o un reflejo que nos hacía vivir el mejor de los momentos con «Huellas» al cierre de su set.

En otro frente sonoro, Como Asesinar a Felipes recibió el respeto y la entrega de miles y miles de espectadores. Su hip hop experimental y jazz rap es desafiante, sí, pero la intensidad de los versos del Koala Contreras o las baterías de alto impacto de Felipe Metraca son capaces de cautivar hasta el más incauto. Bastaba ver como el público alzaba las manos al ritmo de temones como «Disparan (Fill the Skies)» –con la voz de Chino Moreno–, u «Operación CAF». La maestría fue celebrada, y la gente conectó, dando espacio al show más numeroso de la banda en su historia, uno que cerró con la filosa «III».

Julieta Venegas: A corazón abierto

Aunque no es de alegrarse la cancelación de Lucybell, hay que admitir que Julieta Venegas debía estar en un escenario principal desde el comienzo. Era cosa de ver las fotos tomadas con drones para entenderlo, en donde no se veía ni un sólo metro cuadrado vacío. Cientos de miles de personas, esa era la postal que recibía finalmente las canciones de ‘Tu historia’, su último álbum de estudio –producido por el chileno Alex Anwandter–, siendo las protagonistas del inicio del set con “Dime la verdad” y “Caminar sola”.

La conmoción era del todo gigantesca, y era realmente estremecedor escuchar tan fuerte al público de Concepción coreando con fuerza piezas como “Algo está cambiando” y “Eres para mí”. Además, y tomando esta última como ejemplo, la cual sonó mucho más groovera, la artista hizo varios arreglos para entregar un nuevo vistazo de estas canciones; ese fue el caso de “Andar conmigo”, la cual interpretó junto a Gepe con una versión mucho más calmada y hasta ominosa.

El final vio una comentada dedicatoria a Álvaro Henríquez previo a “Lento”, siendo una de las tantas sorpresas de la noche, que vio su set terminado con “Me voy” y “El presente”. Da para pensar si la artista está para llenar estadios en nuestro país.

Garbage: La humanidad por sobre todas las cosas

El mejor cierre que se pudo haber pedido para el Festival REC 2025. 10 años coronados con la presentación de Garbage, la gigante banda del rock alternativo más oscuro y contestatario, presentándose ante casi 200.000 asistentes. Ni la misma Shirley Manson lo podía creer, comentando en distintas ocasiones lo mucho que ama y les inspira nuestro país.

Desde el tema de Twin Peaks vaticinando su inicio, los gritos ensordecedores de la numerosa audiencia clamaban por un show de altísima calidad que dio comienzo con “Queer”. Shirley, Steve, Butch y Duke desplegaron un sonido perfecto, duro y lleno de vida que sacaba a relucir los distintos matices llenos de emoción que dejaban en sus interpretaciones.

Además, el carisma y naturalidad de Manson no tiene igual. Se nota que es una persona que habita sus emociones y memorias, y se asegura de contagiar ello, tal y como lo demostró en la previa a “The Man Who Rule the World”, contando que fue una canción que hicieron inspirados en los sucesos del Estallido Social de 2019 y el pueblo de Chile. Pero no era la única sorpresa que nos dejarían, ya que también hubo una agradecida referencia a “Personal Jesus” de Depeche Mode en “Wicked Ways”, el canto de feliz cunpleaños a Steve Marker, e incluso una divertida historia de lo mucho que la vocalista ama el manjarate chileno.

Puro éxtasis y frenesí de sus estruendosas canciones. El público saltaba y daba lo mismo si al día siguiente había que ir el trabajo, temas como “Stupid Girl”, “Cherry Lips”, o “I Think I’m Paranoid” convocaron la energía inagotable de la ciudad conocida como la ciudad del rock en Chile. Tal era la dicha tras “Only Happy When It Rains” y “When I Grow Up”, que el público pidió a gritos el regreso de la banda, el cual se efectuó pero lamentablemente la mesa de sonido y un transformador fallaron, generando confusión.

No obstante, está claro que fue un show –y una jornada– redondísima. Un festival que hizo historia de la mejor de las formas.

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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