Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Isidora Blanco y Nicolás Rosales
10 años de REC. Esa era la premisa de esta nueva edición del Festival REC 2025, siendo la celebración de mucho tiempo de trabajo, en un esfuerzo por celebrar la cultura –especialmente la local– que ha terminado por convertirse en un destino festivalero para miles y miles de personas a lo largo de Chile. Después de todo, es gratuito. ¿Quién no querría ver a Suede y Los Tres por 0 pesos?
Y bueno. Son 10 años. 10 ediciones. Es una celebración, ¿no? Por esa razón, era cosa de pasearse por el Parque Bicentenario y notar todas y cada una de las mejoras para hacer de la experiencia REC una completamente inolvidable. La redistribución del espacio fue hecha de tal forma para mantener el flujo de espectadores de forma más segura y expedita que ediciones anteriores. Así también con la propia feria en la explanada a las afueras del Teatro Bíobío, y la reubicación del Vans Stage. Todas decisiones de lo más acertadas, y ciertamente agradecidas de parte del público.

Lo que pasó en Vans Stage y Teatro Biobío
Y bueno, los shows. Desde la calma y solemnidad de las butacas del teatro, al aspecto silvestre de la brisa del río en la explanada. Las filas en las escaleras del Teatro Biobío se repletaban de personas para poder ver propuestas de alto rigor espiritual como Dinastía Moon, o bien, la propia cantautoría de Rayen García. Toda una vitrina del ecosistema musical que se desprende en nuestro país, al punto de ver a una de nuestros mejores exponentes repletando el recinto: Chini.png, quien aprovechó la oportunidad de presentar cortes de su próximo disco de estudio.

El Vans Stage, por su parte, buscó entregar experiencias variopintas para distintas demografías. Desde las populares canciones del programa infantil Los Pulentos, hasta el voraz freestyle con los distintos MC’s que hicieron explosiva la Red Bull Batalla; de la fuerte herencia latinoamericana en el folk contemporáneo de Rocío Peña, hasta la frenética fiesta que provocó el DJ Set de Nicolet Constanza. Para todos los gustos, muestra del compromiso del festival con la diversidad cultural plasmada en el cóctel de sonidos y géneros musicales. Una fiesta que cerró uno de los grandes del pop chileno, Gepe, quien hizo bailar y cantar a miles en el cierre del escenario.

El auspicioso y diametralmente diverso comienzo en los escenarios principales
Como se puede intuir de lo ya escrito hasta el momento, una de los argumentos a favor de esta nueva versión del REC era justamente la diversidad de propuestas. Pero no es algo que se sustente únicamente por su propio peso, sino que al ser un evento gratuito con gran congregación desde horas tempranas, realmente enfrenta a la audiencia a distintas realidades musicales. Piénsenlo, los primeros tres proyectos dejaron fuertes impresiones de cómo se gesta el soul –con Casi Lola–, el synthpop –con DPSE–, o el metalcore –con Chances–. ¿La audiencia? Bueno, rendida o al baile, o a los moshpits, según haya sido el caso.

Entre la melancolía y la tradición: Marineros y Julius Popper
El dúo compuesto por Soledad Puentes y Constanza Espina debutó en Festival REC en uno de sus mejores momentos en su carrera. Era cosa de ver como se paseaban por el escenario bajo el velo de visuales de ensueño, indagando en su catálogo antiguo y más reciente. Un dream pop de cualidades sintéticas, que dejó grandes momentos para el alma como “El lado oscuro de tu corazón” o “Espero”. El recorrido se nota, y desde su regreso hace unos años están teniendo el revuelo que siempre debieron tener, al punto de que se les viene un show en solitario en Blondie por primera vez en junio.
Acto seguido, apareció un grande de la cultura popular local de esta gran ciudad penquista. Julius Popper se tomó el Entel Stage con un arrastre prácticamente de headliners, haciendo saltar y corear a la ciudad del rock con toda esa tradición guitarrera, la que propinó verdaderos himnos como “Huke” y “La Innombrable”. Si hasta un cover a The Doors se mandaron, jugaron de locales y se notó.

Vestigios del pop rock y caligrafía de resistencia: Saiko y Ana Tijoux
Siendo el turno de Saiko, la atmósfera cambió de inmediato al ver a la carismática Denise Malebrán y sus compañeros tomarse el Santander Stage. Con más de 25 años de historia, el emblemático grupo nacional de pop rock se preocupó de brindar un espectáculo a la medida para la ocasión, con un, particularmente, espectacular cierre con una versión de “Estrechez de Corazón” de Los Prisioneros, y sus himnos atemporales “Lo que mereces”, “Limito el sol”, y “Cuando miro en tus ojos”, convirtiendo versos y coros que contaban con la fuerte voz del público.

Con la bandera de Palestina, el Entel Stage recibió uno de los mejores shows de la jornada: el de Ana Tijoux. Siempre observante a lo que sucede en el mundo, usando su increíble caligrafía y prosa por y para la resistencia, la aclamada rapera chilena brindó una cátedra de hip hop a través de cortes monumentales como “1977”, “Antipatriarca”, o el patrimonio del género por excelencia, “La rosa de los vientos” de Makiza. Un show que no dejó a nadie indiferente, en el que la audiencia percibiéndose como un actor más en la rueda social, flamearon una bandera gigantesca de Palestina en la cancha.

Suede: Un show histórico por donde se le mire
Uno de los grandes atractivos y también uno de los principales argumentos para destacar el line-up como uno de los mejores de la historia del Festival REC 2025 fue Suede. El gigante inglés del britpop hizo gala de un show cercano, con un sonido y performances impecables, en el que dejaron caer hits tras hits como “Trash”, “The Drowners”, o “Saturday Night”.
Brett Anderson, su frontman, buscó cortar distancia con sus seguidores en numerosas ocasiones durante el show. De ahí que la postal de ver rostros agitados y felices por corear junto al vocalista temas como “Animal Nitrate” y la monumental “Beautiful Ones” era algo de lo que difícilmente podamos olvidar. Después de todo, se presentaron ante más de 175.000 espectadores, mostrando el ímpetu de la ciudad penquista –el jueves pasado se presentaron ante unas 8.000 personas en Movistar Arena–. Bíblico.

Cómo debió ser: Los Tres conquistan su ciudad natal
La presencia de Los Tres fue algo que se veía venir. Al menos los arquetipos de celebración del paso del tiempo pregonaban ello, ya que Álvaro Henríquez y los suyos formaron parte de la primera edición del festival, en su natal Concepción. Ahora, 10 años de festival, un número cerrado y bonito, junto a la banda con su formación clásica. De esos hitos que se ven retratados en la historia a través de libros. Así se sintió.
Con su presencia imponente, Álvaro, Titae, Ángel y Pancho abrieron su show con “Somos tontos no pesados “ y “Sudapara”, induciendo la algarabía en una muchedumbre que mostraba rostros y demografías de todas las edades, fiel reflejo de la propia relevancia de la banda en el país. No es para menos, su catálogo habla por sí solo y piezas como “Hojas de té”, “Moizefala” y “Amor Violento” –con una comentada dedicatoria a Julieta Venegas– fueron unos de los tantos momentazos que entregó la banda.
En especial el set más acústico, con las cuecas de Roberto Parra y piezas monumentales como la dolorosa “Pájaros de fuego”, la encantadora “He barrido el sol”, o “La espada y la pared”, tema que da nombre al icónico álbum homónimo que cumple 30 años de su publicación este 17 de marzo. Tras la rockera versión a Buddy Richard, el grupo dio cierre a una primera gran y excelente jornada de Festival REC 2025.
No podía ser de otra forma.
