Escrito por Yaritza Contreras Tapia
Fotos por Gabriel Rivera
Había pasado un mes desde que Los Bunkers se presentaron en el Teatro Municipal de Viña del Mar. Su Gira Acústica 2025 comenzó precisamente en esta ciudad, pero, al parecer, tres fechas en febrero no fueron suficientes ni para sus fanáticos ni para ellos.
Como la misma banda ha señalado, el MTV Unplugged representa su trayectoria musical. Pero ese recorrido no solo se refleja en el proyecto, sino también en el cariño por parte de sus fans durante el tour. En la tarde de este sábado, el público se encontraba ansioso por el inicio. De hecho, no perdonó ni siquiera un retraso de apenas diez minutos; los aplausos y gritos surgieron automáticamente, impacientes por verlos aparecer en el escenario.

Apenas las luces se apagaron y el telón se abrió, la energía cambió por completo. La emoción era palpable, y hasta los mismos integrantes lo reflejaban en sus gestos y miradas. La escenografía, con las mismas lonas que todos vimos en Chilevisión y en las salas de cine, reforzaba la familiaridad del momento. Asimismo, Los Bunkers comenzar con “No Me Hables de Sufrir” siendo un gran acierto. Al ser un clásico, la euforia de los presentes era inmediata. Mientras Álvaro López, fiel a su estilo, no dejaba de hacer esos pasos de baile que tanto lo caracterizan.
“Buenas noches, Viña del Mar. Estamos felices de volver». Con esas palabras, Los Bunkers dieron inicio a un show de dos horas en el que recorrieron su discografía con versiones acústicas de los temas de su MTV Unplugged, además de reinterpretaciones de canciones de sus álbumes antiguos. Incluso incluyeron en su setlist algunos covers como “Let ‘Em In” de Paul McCartney y, el ya clásico de ellos, “Quién fuera”, de Silvio Rodríguez.
Lo que estaba pasando en el teatro era una verdadera obra visual que no se podía dejar de observar ni por un segundo. Los integrantes no permanecían estáticos, sino que iban rotando constantemente de instrumentos, adaptándose al estilo de cada pieza. Por otro lado, la escenografía cambiaba dinámicamente según la sección del show. A mitad de la presentación, un telón negro descendió detrás de ellos. Esto, hizo que se cubrieran las lonas del inicio para dar paso a un ambiente más elegante, iluminado por candelabros.

Ese cambio no fue casual. Junto al Cuarteto Austral, ofrecieron una interpretación con violines de “Llueve sobre la ciudad”, “Si estás pensando mal de mí” y uno de los temas exclusivos de su último álbum, “El Hombre es un Continente”, que marcó uno de los momentos más emotivos de la noche. Lo que más destacaba en ese instante no era solo el sentimiento compartido de estas tres canciones, sino también lo que ocurría alrededor.
Mientras ofrecían un show excepcional, todos vivían su propia experiencia. Parejas abrazadas moviéndose al ritmo de la música, amigos cantando juntos, padres alzando a sus hijos para que pudieran ver mejor, y personas sin compañía que simplemente gritaban sin temor al qué dirán. Una misma letra significaba algo diferente para cada uno de ellos. Pero Los bunkers no querían que esta conexión se quedara solo en los asientos. Durante “La Velocidad de la Luz”, pidieron al público que se pusiera de pie. Desde ese momento, nada volvió a ser igual.
“Cantan muy lindo, chiquillos”, dijo López, sin dejar que nadie volviera a sentarse. No dejó pasar la oportunidad para agradecer la destacable presencia de los niños y, seguidamente, dio paso a una sección más animada, interpretando “Una Nube Cuelga Sobre Mí”, la icónica colaboración con la serie infantil 31 Minutos. Como era de esperarse, Juan Carlos Bodoque hizo su aparición, con el títere siendo manejado nada menos que por el propio vocalista.
Muchos podrían pensar que, al tratarse de una presentación ya vista en las pantallas y con varios shows previos en Viña del Mar, Temuco y Frutillar, la experiencia no sería tan novedosa. Sin embargo, verlos en vivo y sentir la energía del entorno fue algo completamente distinto. El fanatismo que se vive es incomparable. Tras la despedida del grupo al terminar “Miño”, la gente comenzó a gritar y a golpear tan fuerte el suelo que se sentía un leve temblor en todo el teatro.

La Gira Acústica 2025 les ofreció la oportunidad de experimentar y, lo más importante, establecer una conexión más cercana con el público. Al regresar al escenario para tocar las infaltables “Ven aquí” y “Bailando solo”, los miembros no solo se dedicaron a dar lo mejor de sí, sino también a interactuar con las personas. Utilizaban todo el espacio para llegar a cada rincón, señalando a quienes estaban en la galería e incluso bajando con el fin de cantar junto a ellos.
Este proyecto ha sido un proceso tan significativo para Los Bunkers, que incluso han publicado un documental, dirigido por Jaime Landeros, en el que se relata el proceso de creación del MTV Unplugged. En él, exploran las raíces del grupo y su historia, desde aquellos días en que se conocieron en el colegio. No solo se habla de los integrantes, sino también de amigos que han sido parte fundamental de su recorrido, como el profesor Gregorio Madinagoitia, quien ha acompañado al grupo durante el tour.
Las noches en Viña del Mar no han sido solo un show, sino una celebración de la música que ha definido a una de las bandas de rock chileno más reconocidas y de los lazos que han forjado a lo largo de los años. Desde su formación en 1999, han reafirmado la conexión única que han creado con sus fans. Una conexión que sigue viva, resonando en cada rincón del teatro, y que continuará siendo parte de su legado.
