Cine

Flow: «Contarlo todo sin decir nada»

 Escrito por Tomás Pérez

Una aventura que narra una verdadera odisea atravesada por un gato de color negro, pero que lejos de reducirse a un viaje físico, Flow (2024) trata de una aventura introspectiva y metafórica, acerca de uno mismo, sus relaciones sociales y como percibir el mundo.

Una de las gratas sorpresas que nos dejó el pesado 2024 durante el año, ve la luz en gran parte del mundo a principios de este 2025. Y es que Flow (2024) más que innovar en lo que viene siendo la propuesta, innovó en la ejecución.

Careciendo de diálogo alguno, la premisa es sencilla: El gato es un animal solitario, pero cuando su hogar es devastado por una gran inundación, encuentra refugio en un barco habitado por varias especies y tendrá que trabajar en equipo con ellas para sortear sus dificultades.

Una bocanada de aire fresco

Ahora bien, hablando sobre sus puntos fuertes , y recalcando nuevamente la falta de diálogo alguno como un elemento que aporta a la experiencia cinematográfica, la comunicación entre sus personajes se da de una forma tan natural y orgánica, que en todo momentos sabes que están intentando decir. Simples gestos, sonidos e incluso el mismo ambiente, te ayuda a entender perfectamente la comunicación entre cada una de las especies, algo que refresca el mundo de la animación y permite entregar una experiencia diferente. 

Si bien hablamos anteriormente de factores que hacen sentir orgánica la comunicación, gran parte de esto es responsabilidad de la animación, ya que es su trabajo visual el que merece una total ovación. La existencia de momentos en donde escenas parecieran ser un live action, terminan en un panorama que visualmente te atrapa y deslumbra en cada frame, no soltandote hasta el final de la película, algo que te entrega una verdadera degustación visual.

Sumado a esto el diseño apegado a la realidad de sus personajes contribuye a la sencillez de esta historia, cargando importancia en su desarrollo, buscando no encantar al espectador con su apariencia sino que con la travesía argumentativa por la que avanza la película.

Viaje Interno

84 minutos sin palabras más no de silencio, una duración que no busca alargar el viaje, manejando los ritmos de la trama perfectamente, la película sabe cuando levar anclas y cuando llegar a puerto.

Cada uno de sus personajes presenta un arquetipo diferente, con el cual cada persona puede identificarse a gusto (o no), integrando personajes constantemente de los cuales algunos agradan más que otros (como en la vida), pero que cada uno de ellos se encuentra ahí con motivos e intenciones propias.

La película invita a un viaje introspectivo a sus propio espectadores, ya que lejos de verse físicamente parecidos a los seres humanos, estos se relacionan a través de situaciones más similares a las de la vida diaria y que pondrían en aprieto a cualquier persona, abordando temas como las relaciones sociales, la autopercepción y la confianza, Flow (2024) además de manejar un trasfondo reflexivo, entrega varios simbolismos a lo largo de la película.

Y el resto?

Uno de estos se relaciona directamente con la presencia de la raza humana, ¿Qué sucede con ésta en el mundo presentado por la película? ¿Dónde está? ¿Qué le pasó?. La aparición de elementos humanos a lo largo de la película da a entender que esta desaparición fue algo reciente, por la presencia de objetos contemporáneos a la época como el mismo barco. Un tópico que parece presentarse para adecuarse a la interpretación de cada espectador.

En resumen Flow(2024) es uno de los grandes pasos del cine animado en los últimos tiempos, saltando el estigma de que «los monitos son para los pequeños», demostrando la capacidad de construir una historia animada, breve pero concisa, colorida pero impactante, y lo más importante, silenciosa pero con un mensaje ensordecedor.

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